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METODOLOGÍA
DE TRABAJO:
La formación de nuestros profesionales
se basa en el Modelo Minnesota, el mismo tiene una historia,
una filosofía y una experiencia de más de 50
años en USA, expandiéndose por todo el mundo,
basándose en el programa de 12 Pasos de A.A. (Alcohólicos
Anónimos) y en varias técnicas de abordaje terapéutico.
El Modelo se aplica según la problemática de
cada persona, respetando su tiempo de evolución y elaborando
una estrategia de acuerdo a su necesidad.
Los tratamientos para adictos y familiares
se realizan por separado.
El camino de la recuperación se inicia con una admisión
seguida de talleres informativos. El tratamiento se desarrolla
con actividades grupales y terapia individual de lunes a viernes
en dos turnos, (turno mañana: 09.00 a 13.40 y turno
tarde de 14.00 a 18.40). Es obligatorio asistir a
los grupos de auto ayuda para sostener la recuperación.
Tiempo máximo de duración en el hospital de
día es de un año, con tratamiento posterior
ambulatorio y seguimiento de los pacientes en su crecimiento
durante 2 años por consultorio externo.
Nuestra metodología de
tratamiento devuelve la dignidad y el respeto a la persona,
como a todos aquellos que viven junto a la persona en recuperación.
DESTINATARIOS:
• Personas adictas y a sus familiares, de ambos sexos
a partir de los 16 años de edad.
TRATAMIENTO EN EL HOSPITAL DE DIA
Conceptos a tener en cuenta:
• Concepto de Adicto:
según el diccionario, adicto es aquel que se deja dominar
por el uso de una o varias drogas tóxicas. Concepto
que podemos ampliar y no reducirlo al consumo de drogas. Existen
adictos al alcohol, al juego, al sexo, con desórdenes
alimentarios, etc. Esta constatación nos pone frente
a un tema complejo, que se puede abordar con un equipo interdisciplinario
y con un trabajo integral que tenga en cuenta todas las dimensiones
de la persona, es decir desde un abordaje biológico,
psicológico, social y espiritual.
• Concepto de Droga
y Alcohol:
Ambas sustancias son consideradas
como drogas.
Droga es aquella sustancia química capaz de alterar
al organismo y con una acción psíquica que se
ejerce sobre su conducta, percepción y conciencia.
A medida que la droga se incorpora en la persona, se genera
un fenómeno biosicológico, denominado tolerancia,
las células se adaptan y se acostumbran a funcionar
con drogas. A medida que la tolerancia aumenta, los efectos
que se buscan, solo se consiguen con mayores dosis. La droga
se convierte en un interés primario para la vida.
La falta de la dosis de la sustancia, produce fenómenos
de abstinencia, ésta es considerada como un conjunto
de signos de ansiedad y de angustia. Para no entrar en abstinencia,
la persona adicta necesita una administración continúa
de la droga, que la defiende de la angustia que le surge,
a partir de la supresión del tóxico. En esta
instancia se ha generado una dependencia física, el
organismo biosíquico necesita la sustancia tóxica
para sobrevivir, la dependencia será mayor o menor,
según el tipo de sustancia química en cuestión.
Además existe una dependencia psíquica, el mundo
imaginativo, de la persona que consume, le pide la sustancia
tóxica para provocar el giro anímico que en
un primer momento, la sustancia le proporcionó.
Existen factores personales comprometidos en la búsqueda
de drogas, son ejemplo de ello la falta de un proyecto de
vida, la crisis de identidad o de ideales, las fallas en la
autoestima. Los fenómenos de tipo grupal, también
intervienen en dicha busqueda, presionando, fundamentalmente
a los adolescentes, como las subculturas de las drogas, el
permisivismo del alcohol, los modelos juveniles que utilizan
las drogas, etc., etc.
• Concepto de Adicción:
La adicción es considerada una
enfermedad primaria.
Existen tres etapas de evolución hacia la adicción:
USO: Consume los fines de semana y en oportunidades
absolutamente casuales. La droga es regalada o compartida.
No afecta su vida laboral, escolar o de pareja. No presenta
episodios de intoxicación. Estado de ánimo es
buscar cambios de sensaciones.
ABUSO: Uso regular durante la semana. Existen
episodios de intoxicación. El compromiso escolar, es
afectivo. Se inicia un deterioro en su vida familiar y de
pareja. El estado de ánimo es confusión, lleva
una vida dual, una existencia cotidiana común y otra
adictiva, esta ultima es desconocida por parte de sus allegados.
ADICCIÓN: Ha desaparecido toda relación
con su familia, pareja, escolaridad o trabajo. Busca obsesiva
y compulsivamente la droga. El adicto presenta una imposibilidad
absoluta de abstinencia. El compromiso orgánico es
total, hay riesgo de alteración en su sistema inmunológico,
peligro de SIDA. El estado de ánimo se presenta como
en vida dependiente.
No es un desorden moral o un vicio, la O.M.S. (Organización
Mundial de la Salud) avala la definición de Adicción
como enfermedad primaria.
No es consecuencia de otras enfermedades.
Puede padecerla cualquier persona.
Hay que tratarla primariamente.
Alcanza a afectar a todas las áreas de la vida, cuando
hay un vaciamiento, por ejemplo en lo espiritual, puede aparecer
la adicción.
Es una enfermedad involuntaria.
Existen factores desencadenantes.
• Concepto de codependencia:
La palabra codependencia apareció
en el ámbito de la sicología, a fines de la
década de los setenta. Originalmente se usó
para describir a las personas cuya vida se veía afectada
por su relación íntima con alguien adicto. Cualquier
familiar codependiente era visto como una persona que había
desarrollado una serie de conductas y actitudes para sobrellevar
la vida junto a ese enfermo. Era un nombre nuevo para un viejo
“juego”.
Etimológicamente codependencia es el compañero
en una dependencia.
Definir el problema es importante porque ayuda a encontrar
el camino de la solución: comenzar el proceso de recuperación
La definición de Melody Beattie dice: Una persona codependiente
es aquella que ha permitido que la conducta de otra persona
la afecte, y que está obsesionada por controlar la
conducta del otro.
Pero el núcleo de la definición y de la recuperación
no está en la “otra persona”, está
en uno mismo, en la manera en que permitimos que la conducta
del otro nos afecte y en la forma en que tratamos con ella:
los cuidados obsesivos, controladores, “ayudadores”,
en la baja autoestima que raya en el olvido de uno mismo,
los problemas de comunicación, y tantos otros. Estas
conductas pueden impedirnos encontrar paz y felicidad con
la persona más importante de nuestra vida: uno mismo.
Las citadas pertenecen a la única persona que cada
uno de nosotros puede controlar, a la única persona
que podemos hacer cambiar: a nosotros mismos.
Si la preocupación se ha vuelto obsesión, si
la compasión nos convierte en niñeras, si estamos
cuidando de otras personas y nos descuidamos a nosotros mismos,
podemos estar con problemas de codependencia.
La recuperación de la codependencia es liberadora.
Nos permite ser lo que somos y a los demás ser como
son; nos brinda paz y detiene el insoportable dolor con el
que hemos vivido. El proceso de recuperación del adicto
comprende este trabajo con los vínculos cercanos, solo
así podemos hablar de un tratamiento integral.
• Concepto de recuperación:
Cuanto más avanzada es la
edad se hace más difícil de tratar. Hay más
resistencia al cambio.
Muchos de los que no piden ayuda no consideran su problema
como adicción.
Revertir el proceso de la enfermedad implica un tratamiento
para cambiar la manera de pensar y por ende la manera de vivir.
El punto de partida es pedir ayuda y para ello es necesario
bajar las defensas dejando de lado las resistencias a recibir
ayuda y a aceptar los límites.
El límite tiene que ver con el Amor.
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